Redes sociales: impacto psicológico y académico en estudiantes universitarios

¿Sabías que pasar horas en Instagram o Facebook puede subirte los niveles de ansiedad y estrés, pero no necesariamente afectar tus notas? Un estudio con 591 estudiantes universitarios del suroccidente colombiano midió justamente eso: qué le hacen las redes sociales a la mente joven. Los resultados no son tan alarmantes como parecen los titulares, pero tampoco son un pase libre para el scroll infinito.

Investigadores en este artículo

Carlos Fernando Osorio Andrade

Autor principal

Edwin Arango Espinal

Coautor

Juan Manuel Candelo Viáfara

Coautor

Resumen

En los últimos años, las redes sociales se han convertido en el aire que respiran los jóvenes universitarios: Facebook, Instagram y TikTok ya no son solo espacios de entretenimiento, sino extensiones de la vida cotidiana donde se construyen relaciones, se comparte información y se forma identidad. Pero esta hiperconectividad trae consigo una pregunta cada vez más urgente: ¿qué le está pasando a la salud mental y al rendimiento académico de quienes viven pegados a la pantalla? Un estudio realizado por investigadores de la Universidad del Valle, en alianza con el Instituto de Educación Técnica Profesional de Roldanillo (Intep), se propuso examinar justamente eso: cómo el uso de estas plataformas se relaciona con la depresión, la ansiedad, el estrés y el desempeño académico en estudiantes universitarios del suroccidente colombiano.

Para responder esta pregunta, los investigadores encuestaron a 591 estudiantes universitarios entre marzo y octubre de 2023, utilizando un muestreo por bola de nieve a través de correos electrónicos con un cuestionario alojado en Google Forms. El uso de Facebook, Instagram y TikTok se midió mediante autoinforme, preguntando cuántas horas al día dedicaban los estudiantes a cada plataforma. Para evaluar la depresión, la ansiedad y el estrés se aplicó la escala DASS-21, un instrumento validado internacionalmente, mientras que el rendimiento académico se obtuvo directamente del promedio acumulado suministrado por la universidad. Los datos se analizaron con modelos de ecuaciones estructurales (PLS-SEM), una técnica estadística robusta que permite explorar relaciones entre múltiples variables al mismo tiempo.

Los resultados arrojaron un panorama más matizado de lo que se esperaba. Se encontró que un mayor uso de Facebook e Instagram se asocia de forma positiva y significativa con mayores niveles de ansiedad y estrés, aunque con tamaños de efecto bajos, es decir, la relación existe, pero su magnitud es modesta. El uso de TikTok, por su parte, solo mostró una asociación significativa con la ansiedad, no con el estrés, lo que sugiere que esta plataforma podría generar una presión social distinta a la de Facebook e Instagram. Sorprendentemente, ninguna de las tres redes mostró relación significativa con la depresión ni con el rendimiento académico, contradiciendo parcialmente lo que otros estudios previos habían documentado.

Estos hallazgos invitan a matizar el discurso alarmista que suele rodear el uso de redes sociales entre los jóvenes: sí hay un vínculo con la ansiedad y el estrés, pero su impacto parece ser más limitado de lo que se pensaba, y factores como el apoyo social percibido, la comparación social o el FOMO (miedo a perderse algo) podrían estar mediando estas relaciones de formas que aún no comprendemos del todo. Los autores destacan la necesidad de fomentar un uso responsable y balanceado de la tecnología, así como de realizar estudios longitudinales que permitan observar si los efectos negativos aparecen con el tiempo. ¿Será que el problema no está tanto en cuánto tiempo pasamos en las redes, sino en cómo y con qué propósito las usamos?

Nota: Este resumen fue generado con apoyo de Inteligencia Artificial y validado por el equipo investigador, con el propósito de ofrecer un lenguaje claro y práctico para la comunidad empresarial y académica.

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