Un estudio de la Universidad del Valle analizó 457 empresas del centro del Valle del Cauca y encontró algo que vale la pena destacar: contratar más mujeres está directamente relacionado con mayores ingresos empresariales. La pregunta que surge de inmediato es por qué, entonces, sigue siendo tan baja su participación en ciertos sectores.
Resumen
A lo largo del siglo XX, la participación femenina en el mercado laboral ha tenido un camino lleno de altibajos: alta en la agricultura, reducida con la industrialización, y nuevamente en ascenso gracias al crecimiento del sector servicios en América Latina. Sin embargo, persisten barreras de segregación ocupacional que limitan el acceso de las mujeres a mejores cargos y salarios. El artículo «Impacto del Número de Mujeres en el desempeño Financiero para el Centro del Valle del Cauca-Colombia», publicado en la Revista EIA por investigadores de la Universidad del Valle, parte de una pregunta poco explorada en la literatura: no se trata solo de cuántas mujeres ocupan cargos directivos, sino de qué pasa cuando, simplemente, se contratan más mujeres en la fuerza laboral en general. La literatura previa es contradictoria —algunos estudios encuentran efectos positivos, otros negativos o nulos— lo que convierte a este trabajo en un aporte relevante para entender esta relación en un contexto regional colombiano poco estudiado.
Los investigadores utilizaron los registros mercantiles de la Cámara de Comercio de Guadalajara de Buga correspondientes al año 2022, una fuente secundaria que permite identificar variables como ingresos, activos, número de empleados y sector económico de cada empresa. Tras un proceso de limpieza de datos, trabajaron con una muestra final de 457 empresas distribuidas en ocho municipios del centro del Valle del Cauca, concentradas mayoritariamente en Buga (51,6%) y en el sector Comercio (45%). Para analizar la relación entre la contratación de mujeres y el desempeño financiero, aplicaron regresiones de mínimos cuadrados ordinarios (OLS), una técnica estadística que permite medir cómo varían los ingresos, el retorno sobre activos (ROA) y el retorno sobre el patrimonio (ROE) según distintas variables independientes. Para evitar distorsiones por diferencias de escala entre empresas, transformaron en logaritmos variables como ingresos, capital, número de empleados y número de mujeres contratadas.
Los resultados muestran que, a mayor número de mujeres contratadas, mayores son los ingresos de la empresa: esta relación fue positiva y estadísticamente significativa en los tres modelos analizados. Lo interesante es que este efecto positivo no se replica de la misma forma en la rentabilidad: ni el ROA ni el ROE mostraron una relación significativa con el número de mujeres contratadas, lo cual sugiere que el beneficio se concentra en el volumen de ingresos, mientras que la rentabilidad depende más bien del tamaño general de la empresa y de su nivel de endeudamiento. Otros hallazgos relevantes: el tamaño de los activos y el número total de empleados también se relacionan positivamente con los ingresos, mientras que un mayor endeudamiento y un mayor margen de utilidad bruta están asociados con menores ingresos, posiblemente porque empresas más grandes asumen mayores costos marginales a cambio de crecer.
El estudio confirma la hipótesis de que el número de mujeres contratadas influye en el rendimiento organizacional, aunque de forma específica: impacta los ingresos, pero no necesariamente la rentabilidad. Esto respalda la idea de que ampliar la participación femenina —no solo en cargos directivos, sino en todos los niveles de la organización— trae beneficios económicos tangibles para las empresas, más allá de ser simplemente una cuestión de equidad. Los autores son claros en señalar que los resultados corresponden a una región específica de Colombia y no pueden generalizarse al resto del país, además de que se enfocaron únicamente en indicadores financieros, dejando abierta la puerta a futuras investigaciones sobre otros tipos de desempeño organizacional. Aun así, el mensaje de fondo invita a reconsiderar viejos paradigmas: si contratar más mujeres se traduce en mejores ingresos, ¿qué tanto le está costando a las empresas —y a la economía regional en general— mantener esas barreras de acceso que históricamente han limitado su participación?
Nota: Este resumen fue generado con apoyo de Inteligencia Artificial y validado por el equipo investigador, con el propósito de ofrecer un lenguaje claro y práctico para la comunidad empresarial y académica.